Según el griego Herodoto, los egipcios eran los más religiosos de los hombres: adoraban a las fuerzas naturales, y sobre todo al Nilo y al Sol, los dos factores de la riqueza de la nación.

En un principio los dioses eran representados por animales o plantas.

Así nace el culto y adoración a los animales sagrados: el buey Apis, el escarabajo, el cocodrilo, el ibis, el gato...

Más tarde adoptaba la figura humana, aunque conservaban algún símbolo de la representación anterior: Horus tenía cabeza de halcón.

Los egipcios creían en la inmortalidad del alma.

Durante las primeras dinastías parece que sólo los faraones y sus familias eran inmortales.

Más tarde la idea de la inmortalidad se extendió a los nobles y a los sacerdotes, a partir de la V dinastía.

Y posteriormente, a todo el pueblo.

Por esta razón se preocupaban por la vida de ultratumba.

Intentaban vivir eternamente: de ahí la práctica de embalsamar y la construcción de tumbas seguras.

Las ideas religiosas influyen en la cultura y arte egipcios. -Magica-